Luis Caputo volvió a suspender la emisión de deuda en dólares ante la resistencia del Ministerio de Economía a pagar tasas cercanas al 10%. Por segunda licitación consecutiva, el Tesoro decidió no ofrecer el Bonar 2029, el instrumento que había lanzado meses atrás como una vía para comenzar a recuperar el acceso al financiamiento en moneda dura.
La decisión resulta particularmente significativa porque el programa todavía tiene espacio disponible. Según los cálculos de Max Capital, al Bonar 2029 le quedan unos USD 774 millones antes de alcanzar el límite máximo autorizado para su emisión. Sin embargo, Economía volvió a dejarlo fuera del menú y concentró la oferta en instrumentos en pesos y dollar-linked de vencimientos cortos.
El argumento que circula en la City es que Caputo no quiere convalidar el costo que actualmente reclama el mercado para prestarle dólares al Tesoro. GMA había advertido en una licitación anterior que Finanzas decidió excluir al AO29 ante un costo de financiamiento cercano al 10% medido en dólares MEP. La estrategia se repitió ahora pese a que el Gobierno enfrenta vencimientos por $8,1 billones.
No es la primera señal en ese sentido. Cuando el Bonar 2029 debutó, el Tesoro recibió ofertas por USD 985 millones pero adjudicó apenas USD 470 millones, con una TNA de 7,99%. En ese momento, Economía prefirió tomar menos dólares antes que elevar la tasa y buscó mostrar que podía conseguir financiamiento por debajo del 8%.
Pero desde entonces el escenario se volvió más exigente. En agosto, una colocación posterior del Bonar llegó a pagar una tasa efectiva anual del 8,72%, según datos de Comafi. Y el deterioro de las condiciones para la deuda argentina llevó al Gobierno a directamente retirar el instrumento en las últimas dos licitaciones.
El problema es que el rendimiento que debería aceptar actualmente el Tesoro se acerca cada vez más a los dos dígitos. Cohen calculó recientemente que, con un riesgo país cercano a los 490 puntos básicos y el Treasury estadounidense a diez años en torno al 4,8%, una nueva emisión soberana argentina debería pagar alrededor de 9,7% anual. Para la consultora, además, el riesgo electoral podría dificultar una compresión significativa del spread y mantener cerrado el regreso pleno de Argentina al mercado internacional.
“Caputo tiene un dilema: si paga 10%, consigue los dólares pero valida que Argentina todavía tiene un costo de financiamiento demasiado alto; si no paga esa tasa, sigue postergando la normalización del acceso al mercado”, explicó a LPO un operador financiero. En Economía parecen haber elegido por ahora la segunda alternativa.
La comparación con el sector privado hace todavía más incómoda la situación. Esta semana YPF consiguió USD 1.200 millones a nueve años, con un rendimiento de apenas 7,85%, después de recibir ofertas por USD 2.200 millones. Fue la mayor emisión en dólares de la petrolera en once años y llevó las colocaciones corporativas desde noviembre de 2025 hasta unos USD 16.500 millones.
Algo parecido ocurre con las provincias. Las últimas colocaciones mostraron tasas de 7,3% para la Ciudad de Buenos Aires, 8,1% para Santa Fe, 8,6% para Córdoba y 9,45% para Chubut. San Juan prepara además su llegada al mercado con una tasa estimada cercana al 9,5%. Incluso las jurisdicciones que pagan los rendimientos más altos logran financiarse alrededor o por debajo del costo que hoy enfrentaría la Nación.
La estrategia de Caputo también tiene una consecuencia sobre el perfil de vencimientos. Max Capital destacó que el Tesoro volvió a ofrecer únicamente títulos que vencen durante la actual administración y evitó colocar bonos largos en pesos ante la prima por plazo que exige el mercado. Al mismo tiempo, procura no acumular vencimientos demasiado cerca de las elecciones de 2027.
El resultado es una paradoja para el Gobierno. Después de más de dos años de superávit fiscal y con un riesgo país que llegó a perforar los 500 puntos, empresas y provincias recuperaron el acceso al mercado internacional, pero la Nación todavía no consigue hacerlo a una tasa que Caputo considere aceptable. El Bonar 2029 había sido diseñado precisamente como un puente hacia esa normalización. Por ahora, el ministro prefiere dejar casi USD 800 millones disponibles antes que reconocer en una licitación que el mercado todavía le pide cerca de 10% para prestarle dólares.
