Alberto Negri, experto en conflictos: “Ucrania no puede ganar la guerra” | Politólogo y corresponsal de guerra en medios italianos

Desde Roma

Una de las mayores preocupaciones de Europa en estos últimos tiempos, es la eventualidad de que la guerra en Ucrania pueda extenderse. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, dijo recientemente al Parlamento Europeo que la “amenaza de guerra en Europa podría no ser inminente pero no es imposible” y que hay que estar preparados. Se habla incluso de que los riesgos han aumentado porque podría tratarse de una “guerra híbrida”, es decir no sólo de una guerra tradicional sino también guerra política, económica, con ataques cibernéticos y otros métodos de influencia como las fake news (noticias falsas) y el control de las redes sociales como Facebook y otros. Algo similar a esto es lo que está sucediendo en el Mar Rojo.

Pero Europa ¿está realmente cerca de una situación así? ¿Qué efectos podría tener eso para otros países del mundo, en particular de América Latina?

El periodista Alberto Negri, un experto en Medio Oriente, Asia central, África y Balcanes, que estudió Ciencias Políticas en la Universidad Estatal de Milán, y trabajó varios años como investigador del ISPI (Instituto de Estudios de Política Internacional) de Italia (del cual sigue siendo consejero), respondió estas preguntas. Negri trabajó unos 40 años como enviado de guerra para diarios italianos como Il Corriere della Sera, Il Sole 24ore, Italia Oggi, entre otros. Ha publicado varios libros como “Il turbante e la Corona. Iran trent’anni dopo” (El turbante y la corona. Irán 30 años después. Ed. Marco Tropea), “El musulmano errante”- Storia degli alauiti e dei segreti del Medio Oriente” (El musulmán vagabundo. Historia de los alawitas y de los secretos del Medio Oriente, Ed. Rosenberg &Sellier) y Bazar Mediterraneo (Ed. Gog)por el que recibió el premio Kapuschinski como mejor enviado di guerra europeo. En los últimos años ha enseñado Relaciones Internacionales e Historia del Medio Oriente en distintas universidades. Actualmente trabaja para el diario Il Manifesto.

-¿Cómo ve usted las dos guerras a las cuales Europa y el mundo desarrollado prestan más atención (Rusia-Ucrania e Israel-Hamas)? ¿Están entre las más importantes de las últimas décadas? ¿O lo son sólo porque Europa está implicada?

-Le respondo con las palabras del ministro de Exteriores de la India, Subrahmanyam Jaishankar. Hace un año yo estaba en Samarcanda donde había una reunión de India con Rusia y China y otros países. Y ahí entrevistamos con otros periodistas al ministro al que preguntamos qué pensaba de la guerra en Ucrania. “La guerra en Ucrania? -respondió- Ahhh…ustedes europeos, cuando una cosa les interesa se transforma en algo inmenso e importante para todo el mundo. Cuando nosotros tenemos un problema, nos dan la espalda”. En realidad todo el mundo mira los problemas europeos pero tiene sus propios problemas. El resto del mundo ha vivido decenas de guerras en las últimas décadas y nosotros europeos no nos hemos interesado nunca. Yo en 1980 estuve en Irán que estaba viviendo la revolución. ¿Le interesaba a alguien en Europa? El 22 de setiembre de ese año Sadam Hussein atacó Irán, la guerra duró ocho años con un millón de muertos. ¿Le interesaba a alguien? Tal vez sí, para venderle armas a Irak pero no por otra razón. Por al menos cuatro décadas hemos visto guerras que han completamente conmocionado todo el Medio Oriente, Asia, África, Balcanes, pero a mi no me ha parecido jamás que aquí alguien estuviera interesado. La gran diferencia con la Primera y Segunda Guerra Mundial es que hoy a las guerras mandan ejércitos profesionales o mercenarios. No mandan los hijos de la burguesía. Es una diferencia enorme. Si murieran sus hijos, seguramente se interesarían más.

Después de las palabras de Von der Leyen ante el Parlamento Europeo, ¿usted cree que existe un riesgo verdadero de que la guerra llegue pronto a Europa?

-La guerra ya está en Europa dado que se queman un montón de recursos en armas, recursos que podrían ir a los servicios sociales, a la salud, a la escuela, a la asistencia de los ancianos. La guerra ya está. La están alimentando. Otro caso es Estados Unidos. En los últimos dos años USA ha destinado 100 mil millones de dólares para ayudar la resistencia de la Ucrania, según datos del diario New York Times. Unos 60 mil millones nunca salieron de territorio estadounidense, porque fueron destinados a contratos con los fabricantes de armas estadounidenses.

-Pero creo que Von der Leyen se refiere más bien al hecho de que puedan invadir el territorio europeo…

-Si Putin no ha logrado tomarse Kiev, ¿ahora viene a tomarse Bruselas, Berlín u otra ciudad? ¿Y cómo hace? Rusia es un país de viejos, como Europa. Para hacer esta guerra Putin ha debido enrolar en el ejército a gente de las provincias más pobres de la Federación Rusia. No tienen gente para hacer una guerra. Claro, podrían tirar una bomba atómica, o misiles atómicos. Este es otro discurso. Las bombas atómicas perjudicarían también a ellos. Una bomba atómica en Polonia o Hungría, o en Rumanía, los haría morir también a ellos por la contaminación. El Congreso de Estados Unidos hace dos meses bloqueó las ayudas a Ucrania. Porque se dieron cuenta de que Ucrania no puede ganar esta guerra. A no ser que Estados Unidos haga la guerra directamente a Rusia, cosa que no creo posible. Por eso creo, según mi manera de ver, que la guerra ha terminado.

– ¿Y sobre la guerra Israel – Hamas qué piensa?

-Una cosa es Ucrania y otra muy distinta Medio Oriente. Son conflictos distintos. El estado hebreo por 70 años ha ocupado la tierra de otros. Pero en los últimos 40 años, pese a esas invasiones, nadie, ningún país le impuso sanciones. A Putin las sanciones se las pusieron rápidamente. No defiendo a Putin. No me interesa. Analizo solo el comportamiento que ha tenido la comunidad internacional. Rusia fue sancionada, como Irán desde 1979. Israel nunca, pese a que ha violado las resoluciones de la ONU y todas las convenciones internacionales. Israel tiene un poder importante a nivel económico y financiero. Está en condiciones de modificar los comportamientos de Europa. Mucha gente en Europa pide el cese del fuego en Gaza, ¿qué han hecho en Europa para conseguir el cese del fuego? ¿Han propuesto sanciones a Israel? Nunca. Se decía y se dice todavía hoy: hay que garantizar la seguridad del estado de Israel. ¿Y la seguridad de los palestinos?

-En ciertos ambientes se habla de “guerra híbrida” como el peligro mayor. ¿Usted coincide con esto?

-La guerra más peligrosa es donde muere la gente, donde morís vos, tu mujer, tus hijos. La guerra híbrida ha existido siempre. Claro, hoy hay muchas tecnologías, los drones por ejemplo que nos hacen ver qué sucede. Esa es la diferencia con las guerras híbridas de antes. Cada instrumento tecnológico hoy puede transformarse en un arma de guerra.

– Distintos países de América Latina tienen hoy importantes relaciones comerciales con la China o han recibido ayudas de Rusia durante la pandemía. ¿Podrían sufrir consecuencias de una eventual guerra en Europa?

-Lamentablemente, desde hace años, muchos países de América Latina no son propietarios de nada ni de su destino. Cuando un estado fracasa desde el punto de vista económico, no está en grado de decidir sobre el propio destino. En caso de una guerra en la que esté implicada directamente Europa, sobre todo disminuirían las ayudas de Rusia, si es que siguen existiendo. Con China es distinto porque este país se ha relacionado con varios países de América Latina ayudándolos con sus deudas. La China ha prestado mucho dinero a Brasil, probablemente también a Perú. Y esto es un cambio concreto y real de lo que es considerado el equilibrio mundial. En América Latina tienen miedo porque saben que pueden disminuir los recursos destinados a la región de parte de Europa y otros países. Pero si eso sucede, América Latina tendría tantos recursos naturales para sí misma que no debería tener miedo. Porque sería rica. Argentina, Brasil, Colombia, son países ricos, pero no han sido capaces de explotar bien los propios recursos. Son países que han sido robados, secuestrados. Si los argentinos, y muchos otros lo han hecho desde hace décadas, dejaran de llevar su dinero al exterior y lo invirtieran en Argentina, si confiaran en su economía y en su país, la Argentina sería uno de los países más ricos del mundo.

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