Seguidores de Lula hablan de la ‘redención’ del líder que vuelve a gobernar Brasil

Seguidores de Lula hablan de la ‘redención’ del líder que vuelve a gobernar Brasil

La alegra en las calles de Brasilia Foto Cris Silles
La alegría en las calles de Brasilia. /Foto: Cris Silles.

 Después de cuatro años de contener la respiración, los seguidores de Luiz Inácio Lula da Silva recuperan nuevamente las calles de Brasil y cerca de 300.000 se encuentran este domingo en Brasilia para verlo asumir por tercera vez, en una jornada que para algunos de los que se trasladaron a la capital brasileña es el día de la “redención” del líder del Partido de los Trabajadores (PT).

“Todos tienen miedo porque los bolsonaristas son radicales y terroristas. Nos querían espantar, pero igual vinimos para decir que nadie nos va a callar”, dijo a Télam Rita Lima, de 63 años, por el clima previo a la asunción en Brasilia, donde hubo quema de autos, intentos de ingresar a la sede de la Policía Federal e incluso de explotar bombas en el aeropuerto.

“Nos pasamos nuestra juventud con miedo, ahora no tenemos nada que perder”, agregó, la militante, “fundadora del PT”, como se define, que llegó desde San Pablo junto a nueve amigas “tejedoras de izquierda” para el acto de toma de mando.

De zapatillas de lona rojas, el cabello blanco y largo hasta mitad de la espalda y ojos azules, es la que más habla del grupo de amigas, pero el resto la acompaña con comentarios.

Dijeron que son “fruto de la dictadura” y por eso saben “lo que es el miedo”. Llevaban casi 300 colgantes de tela bordados a mano con consignas como “la democracia toma posesión” o “luche como un abuelo que vuelve Lula”.

“Luchamos por la justicia social y quienes más defendió y produjo justicia social fueron los gobiernos de Lula y de Dilma (Rousseff)”, comentaron.

Para Carlota Novaes, actriz de 65 años, la asunción de Lula “es una gran victoria del pueblo brasileño”, porque Dilma “fue arrancada del poder” por los gobiernos de Michel Temer y Bolsonaro, que “terminaron con las legislaciones del trabajo y la previsión social”.

Desde hace días, los “lulistas” y “petistas” llegan de todo el país en auto, colectivos y avión y tiñen de rojo, con banderas, remeras y gorras, el paisaje que idearon Lucio Costa y Oscar Niemeyer cuando diseñaron la ciudad capital, inaugurada en 1960.

Desde hace días, Brasilia abre sus brazos para recibir a las miles de personas que asistirán a una inédita tercera asunción presidencial.

Las noticias con operativos de las fuerzas de seguridad y detención de personas sospechosas de intentar provocar disturbios no paran de llegar, pero las personas permanecen en las calles.

“Esta es una historia de redención de Lula. Su historia se parece a la de nuestra madre, nordestina como él, pobre, y los dos lucharon para llegar a donde están después de mucho esfuerzo y obstáculos”, dijo a Télam Marcelo Felix, de 48 años.

Recordó que 20 años atrás estuvo en el mismo lugar viendo cómo el mandatario subía por primera vez la rampa del Palacio del Planalto, sede del Gobierno nacional.

Foto: Cris Silles. 

“Hoy es el día del reencuentro del Brasil consigo mismo”, había dicho el mandatario cuando juró en aquella oportunidad y Marcelo, que lleva puesta una imitación de la faja presidencial, representa, con una frase, algo de ese deseo: “Yo le voy a poner la faja a Lula”.

En su idea, ante la salida del país de Bolsonaro y su rechazo a hacer el paso de mando, la banda se la colocaría “el pueblo”.

“Tengo la esperanza renovada porque el amor venció al odio”, dijo Marcela y agregó: “El pueblo, cuando está en paz, no quiere guerra con nadie”, en referencia a los seguidores de Bolsonaro que siguen acampando frente al Cuartel General de Ejército pidiendo una intervención militar.

La psicóloga de 35 años Amanda Magalhaes trabaja con equipos de salud para atención de personas en situación de calle. Llegó a Brasilia desde Bahía después de un viaje de dos días.

“Fueron cuatro años de retrocesos, pero eso este es un momento histórico. Fuimos amenazados. Decían que Bolsonaro iba a ganar, pero luchamos mucho para que eso no suceda”, aseguró la joven, que llevaba una gorra de Lula, con ropas blancas típica de su región, y agregó que es un momento para la “reconstrucción”.

Foto Cris Silles
Foto: Cris Silles.

Frente al palacio de gobierno, un mar rojo de personas esperan, en clima de fiesta, la llegada del exlíder sindical mientras los bomberos tratan de calmar el golpe del sol sobre sus cabezas arrojando agua con una manguera.

Igor Cándido de Oliveira, de 34 años, vive en el sur del estado de Minas Gerais, segundo distrito electoral donde Lula ganó. Junto a sus amigos, viajó dos días en auto, con una parada en el medio para llegar al acto oficial.

Lleva una remera con la imagen de cuando el líder del PT fue llevado en andas afuera del Sindicato de Metalúrgicos en San Pablo, horas antes de ser detenido en 2018.

“Esta remera es muy importante para mí. Es de un bar de izquierda en Copacabana (Río de Janeiro). Su dueño, Alfredinho, fue uno de los grandes defensores de Lula en la época en que estaba preso. Yo dudé, porque en esa época votaba a Ciro Gómez, pero él y otros amigos estaban convencidos de su inocencia”, aseguró.

Y agregó: “Pero luego se comprobó que Lula es inocente y las causas judiciales eran una farsa, se demostró que fueron parciales. Con ellas la derecha se favoreció”.

“Quedó demostrado que Lula nunca fue un tipo que le gustara el dinero, sino que le gusta el poder, el poder para transformar Brasil en una sociedad más justa y mejor”, concluyó.

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