Miguel Pichetto planteó este miércoles en la comisión de Derechos Humanos de la Cámara Baja que se declare la nulidad del fallo de la Corte Suprema que dejó firme la sentencia contra Cristina Kirchner en la causa Vialidad. “Hay facultades inherentes del Congreso, que puede, por razones de gravedad institucional, declarar la nulidad de un fallo de la Corte”, indicó.
Si bien alegó que su propuesta era “como apertura de un análisis y de un debate más profundo sobre las atribuciones del Congreso frente a estas cuestiones”, repuso que el Poder Legislativo siguió ese camino cuando los supremos otorgaron el beneficio del 2×1 en el caso Muiña.
La intervención de Pichetto se produjo justo al cumplirse un año desde que los jueces del máximo tribunal rechazaron el recurso de queja de la defensa de la ex presidenta. Su idea coincide, por otra parte, con las declaraciones de Máximo Kircher, que dijo durante una entrevista en C5N que un sector del peronismo pretende que “Cristina pueda ir a elecciones” en 2027.
Esa aspiración supone un levantamiento de la proscripción que pesa sobre ella, a raíz de la inhibición para ejercer cargos públicos y partidarios que se le impuso desde el Poder Judicial junto con la condena a prisión. “Es una elección que ya va a tener graves problemas, porque hay un montón de argentinos y argentinas que quieren votarla, que no quieren votar otra cosa. No quieren votar candidatos por default”, manifestó el líder de La Cámpora.
Máximo dijo que la deuda no se puede pagar y van a tratar que Cristina sea candidata
Por eso, Pichetto no parece haberse arrojado por sí solo al barro de una discusión que hasta ahora ni el kirchnerismo había pensado o expresado públicamente. Acaso su pronunciamiento esté en sintonía también con aquella visita a Cristina en su casa de San José 1111, donde cumple detención domiciliaria.
De aquel encuentro, el ex jefe de la bancada del PJ en el Senado salió con la misión de colaborar en el armado de un frente lo más amplio posible para enfrentar a Javier Milei en las elecciones presidenciales del año próximo.
Ahora, Pichetto consideró que implica “gravedad institucional” que esté presa Cristina. “Esto coloca siempre al sistema democrático en un plano de fragilidad y de alteración de principios centrales”, dijo.
Lo curioso es que el legislador realizó su discurso en una comisión que ni siquiera integra y está presidida por el kirchnerista Horacio Pietragalla. Pichetto habría llegado por invitación de Eduardo Valdés, otro diputado que tampoco forma parte del cuerpo.
La propuesta, en consecuencia, está en sintonía con las declaraciones de Máximo, aunque desde La Cámpora se encarguen de aclarar que fue idea del rionegrino en la que nada tuvo que ver el hijo de la ex Presidenta. “Lo que dijo Máximo es que hay que peticionar, potenciar la figura de Cristina, intentar que se revierta la situación, es una pelea política”, indicó una fuente del kirchnerismo, y agregaron: “hoy no la podés poner en la boleta, lo de Máximo es una idea política, es pelear por conseguir algo por más que sea inalcanzable”.
Pichetto ofreció un planteo más práctico. No dudó en marcar que hubo “alteración del debido proceso desde el inicio, tanto en la integración del tribunal, en la incorporación de un juez que venía de otro tribunal, como también en el rol que tuvo el fiscal (Diego) Luciani”. También apuntó que “el partido político que conduce la expresidenta había iniciado contra los jueces de la Corte un resonado juicio político, con diversas imputaciones a los integrantes del tribunal, y ese juicio político se desarrolló en el ámbito de la Cámara de Diputados”.
Horacio Pietragalla, presidente de la comisión de DDHH.
Según el diputado, “ahí está afectado otro de los temas centrales de todo proceso penal, que es el factor de la imparcialidad, o por lo menos, está en duda”.
Al final de su intervención, Pichetto evocó el “famoso fallo del 2×1”. “Cuando sale ese fallo, hay una gran conmoción e interviene el Congreso: en la Cámara de Senadores se inicia el debate y se determina una ley aclaratoria, una ley declarando la nulidad de la sentencia”, explicó.
Entonces, argumentó que la norma votada por ambas cámaras estableció que “la verdadera interpretación del 2×1 no era aplicable en función de los pactos internacionales y eso implicó la no aplicación de la sentencia por largo tiempo, unos 9 o 10 meses, hasta que la Corte resolvió el tema de nuevo en la línea que había fijado el Congreso”.
