La Federación Gremial de Rosario, que nuclea a comerciantes e industriales de la ciudad, difundió un durísimo comunicado contra el organismo recaudador al que acusó de persecución implacable contra las pequeñas y medianas empresas en medio de una recesión feroz y derrumbe del consumo.
Los empresarios cuestionan que la mayor presión fiscal recaiga sobre los pequeños y medianos establecimientos que son los que generan empleo mientras que los grandes evasores quedan fuera del radar.
El problema es que, a pesar de la recesión, ante cualquier demora administrativa el organismo recaudador responde con embargos automáticos, bloqueos de cuentas y ejecuciones fiscales en tiempo récord, explicaron a este medio fuentes de la Federación Gremial.
En contraste, los empresarios señalaron que esa misma eficacia desaparece cuando se trata de investigar patrimonios de crecimiento acelerado. Sin mencionar nombres propios, aludieron al escándalo que puso a Adorni al borde del precipicio.
Esta semana, como publicó en exclusiva LPO, el jefe de Gabinete se jactó con los senadores oficialistas de haber escondido su patrimonio: “evadir fue lo mejor que hice en 25 años”, habría dicho el Adorni.
Eduardo Maradona, presidente de la Federación Gremial de Rosario
Mientras que uno de los más altos funcionarios de Milei se vanagloriaba de la evasión, miles de pequeñas y medianas empresas atraviesan serias dificultades para afrontar salarios, impuestos y cargas sociales en un contexto económico complejo.
“La asimetría de tratamiento resulta llamativa”, afirmaron desde la entidad. Según plantearon, mientras el pequeño empresario enfrenta controles permanentes y sanciones inmediatas, las explicaciones sobre grandes inconsistencias patrimoniales “llegan tarde, si es que llegan”.
En ese sentido, remarcaron que las pymes no reclaman beneficios especiales sino reglas iguales para todos. “Que la rigurosidad sea la misma para todos. Que la velocidad de reacción no dependa del tamaño del contribuyente ni de su capacidad de influencia”, señalaron en el documento.
Finalmente, la Federación Gremial advirtió que cuando el sistema castiga con dureza a quienes producen y generan empleo, pero parece indiferente frente a patrimonios de crecimiento extraordinario, afecta a la credibilidad institucional:
“La confianza, una vez perdida, es mucho más difícil de recuperar que cualquier deuda fiscal”, concluye el duro comunicado.
