la historia del científico jujeño que lideró una misión espacial

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Gustavo Medina Tanco, un experimentado científico nacido en San Salvador de Jujuy, radicado hace años en México, consideró que la ciencia “define el suceso de un país y su futuro”, y aseguró que el desafío de Latinoamérica es crear “un universo de jóvenes bien capacitados para guiarse con tecnología y ciencia básica” sin dejar de lado el perfeccionamiento del espíritu emprendedor.

El doctor en física de 61 años, desde 2006 radicado en la ciudad de México, aunque su infancia transcurrió en Palpalá, desde donde se trasladaba para cursar sus estudios primarios en el Colegio del Salvador, ubicado en la zona norte del centro capitalino jujeño.

El Colegio Nacional N°1 “Teodoro Sánchez de Bastamente” también de la capital provincial tuvo a Gustavo Tanco como uno de sus estudiantes en el nivel secundario, donde empezó a perfilar su interés por la ciencia.

Tras su adolescencia, la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) lo acogió para luego graduarse de licenciado en física lo que le permitió dar el salto primero a Brasil para doctorarse y poco después seguir especializándose en instituciones académicas como la Universidad de Cambridge y la Universidad de Leeds (Inglaterra).

El físico de partículas sostuvo en diálogo con Télam que tanto la universidad como la educación pública en su conjunto en nuestro país “tiene un valor sumamente grande”, en relación a la formación de científicos, los cuales “ocupan lugares muy importantes y desarrollan grandes proyectos” en el mundo.

El especialista capitanea el proyecto denominado Colmena, cuyo mayor logro fue posicionarse como la primera misión espacial a luna con micro tecnología, tarea completada en un 75% en los primeros días de enero de este año.

La creación de cinco microrrobots fue la novedosa iniciativa de Medina Tanco, diseñada junto a 250 estudiantes en el Laboratorio de Instrumentación Espacial localizado en el Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Nacional de México (UNAM) con el apoyo del Estado mexicano y la intervención de la NASA.

“Se busca definir un nicho de tecnología para México y así este país pueda ser un actor incipiente en esa gran transformación de emprendimientos comerciales y científicos aportando una tecnología de microrobótica que es sumamente novedosa porque nadie la realizó en el mundo”, aclaró el experto.

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Para el astrofísico se transita un contexto de “revolución” en el sector espacial porque en la actualidad “no se limita a grandes agencias espaciales”, ello se da por “la disminución de los costos que habilita a pequeñas y medianas empresas que apuestan a la miniaturización de las tecnologías que, “en los próximos 10 años se va a incorporar a la luna a la actividad no solo científica sino económica de la civilización humana”, advirtió.

Sobre la misión espacial que se completó en un 75% en los primeros días de enero, afirmó que permitirá “aprender una serie de puntos básicos con la mirada puesta en hacer por lo menos dos misiones más hasta el 2030 y el final de ese proceso pretendemos conseguir la capacidad para hacer minería en el asteroide con grandes conjuntos de microrrobots recogiendo minerales y creemos que es un factor de innovación sumamente grande”.

– ¿Qué te motivó a involucrarte en la tecnología espacial?
– Soy físico en partículas y astrofísico por formación, pero a raíz de ello estando en Brasil he sido representante de la Agencia Espacial Brasilera ante la Agencia Espacial Europea para el experimento de física en partículas en el espacio. A partir de ahí me empecé a involucrar en la parte de la tecnología espacial, es decir hago toda la parte teórica de física de partículas y astrofísica. A la vez estoy al tanto de la ingeniería espacial aplicada a la instrumentación de la ciencia básica, por lo que también empezamos a desarrollar una serie de proyectos a largo plazo no solo de interés social como la parte de satélites para la observación de la tierra, la sustentabilidad del uso del agua, y determinar problemas de forestación, sino la tecnología espacial como una estrategia tecnológica innovadora entre los primeros en los países del mundo.

– ¿Qué valor le das al aporte de la educación pública a tu formación?
– La universidad pública en la Argentina tiene un valor sumamente grande, no solamente la universidad sino toda la educación pública. No sé cómo estará ahora después de tantos años, pero mi experiencia en el Colegio Nacional 1 de Jujuy, la Universidad Nacional de Tucumán, y más adelante saliendo por el mundo me permitió compartir con profesionales argentinos con los que me encuentro y considero que son excelentes. Muchísimos ocupan posiciones muy importantes y están desarrollando proyectos que es una pena que no lo hagan en nuestro país.

– ¿Cuál es el rol del científico en la actualidad?
– El científico tiene un rol importantísimo porque tal vez en este Siglo XXI esencialmente se define el suceso de un país y su futuro por la inversión en ciencia básica y tecnología. La riqueza hoy en día no está en la producción de productos primarios y va a estarlo cada vez menos, sino la riqueza está en aquellos países capaces de desarrollar tecnologías avanzadas que los posicione con nuevos servicios, nuevos productos, con cuidados del medioambiente y capacidad de innovación.

– ¿Cuál es la relación hay entre el emprendedurismo y la ciencia?
– El estudio es realmente fundamental porque el futuro de nuestra Latinoamérica se basa en que sepamos crear un universo de jóvenes bien capacitados para guiarse con tecnología y ciencia básica, pero por otro lado es fundamental desarrollar el emprendedurismo, es decir transformar ese conocimiento en la identificación y solución de problemas prácticos que puedan generar riqueza económica y sinergia entre los sectores.

– ¿Cuál es el mensaje para los jóvenes que apuestan a generación de nuevas ideas?
– Les diría a los jóvenes que traten de analizar las ideas creativas que nacen en todo momento y que traten de planteárselas de forma práctica como posibles fuentes de recursos, de empresas, gobiernos y que no duden de llevarlas a un producto final. También debo decirles que no se paralicen por la falta de inversión porque en este momento no es lo más crítico la inversión. Estoy convencido de que, si hay una buena idea con perseverancia, trabajo sumado al valor del recurso humano, tengan fe que se puede hacer.

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