La ganancia de USD 95 millones detrás de la polémica quiebra de Bioceres

 La vertiginosa quiebra de Bioceres SA dejó un dato que ahora en el mercado lo observan con mucha atención: mientras que la empresa se desplomaba con deudas y patrimonio negativo, el holding controlante registró una ganancia extraordinaria cercana a los 95 millones de dólares.

El número surge de los propios balances presentados ante la SEC por Moolec, la firma radicada en el exterior que quedó como cabeza del entramado y de la que se hizo cargo el empresario uruguayo Juan Sartori.

En los documentos (ver) se advierte que tras la pérdida de control de Bioceres la compañía contabilizó un beneficio de unos 91 millones de dólares en Bioceres Sociedad Anónima y otros 5,3 millones de Bioceres LLC radicada en Estados Unidos. En términos contables, la caída de Bioceres no implicó una pérdida para el grupo, sino un resultado positivo, dicen fuentes de la empresa.

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Ese dato es el que disparó las sospechas. En el mercado empiezan a preguntarse si la quiebra fue realmente el desenlace inevitable de una crisis financiera o parte de una estrategia para reordenar el negocio, aislar las deudas y consolidar el control sobre los activos más valiosos.

La clave está en la ingeniería societaria que se terminó de consolidar en 2025, dijeron fuentes al tanto de la compleja estructura accionaria con la que organizó el holding que prometió convertirse en uno de los unicornios biotecnológicos más importantes del país.

 En el mercado empiezan a preguntarse si la quiebra fue realmente el desenlace inevitable de una crisis financiera o parte de una estrategia para reordenar el negocio, aislar las deudas y consolidar el control sobre los activos más valiosos 

A partir de la fusión con Moolec, el grupo habría trasladado los activos estratégicos a una holding internacional, debilitando a Bioceres SA y dejándola como la unidad más expuesta al endeudamiento. En paralelo, el control accionario también cambió de manos ingresando un jugador clave en este proceso, señalaron a LPO fuentes empresarias.

Según otro documento presentado ante la SEC, en abril de este año el fondo Agriculture Investment Group Corp (AIGC) pasó a controlar el 65,1% de Moolec tras convertir acciones preferidas en ordinarias. AIGC está vinculado al empresario uruguayo Juan Sartori, que fue ganando peso en el grupo cuando facilitó el salto de Bioceres a cotizar en Nasdaq para después terminar consolidando su poder en la etapa final de la reestructuración. La operación lleva la firma de Alejandro Antalich que puso Sartori al frente de la empresa quebrada.

Como sea, por afuera de Bioceres SA quedaron unidades con activos significativos: Agrality, con ventas cercanas a los 70 millones de dólares y una valuación estimada en torno a los 77 millones; la planta industrial ValoraSoy en Córdoba; desarrollos biotecnológicos como SynBio Powerlabs, proyectados en unos 30 millones; líneas de ingeniería metabólica valuadas en torno a los 12 millones; y un paquete de patentes que podría ubicarse entre 45 y 50 millones de dólares.

 La Justicia comercial de Rosario ya empezó a intervenir y ordenó revisar en detalle la compleja ingeniería societaria del grupo y por otro lado, no se descarta que la disputa escale al plano penal 

En conjunto, el ecosistema supera holgadamente los 150 millones de dólares en activos, muy por encima del pasivo que arrastraba la sociedad local, aseguran en el holding. Ese contraste es el que vuelve difícil de explicar la velocidad con la que se avanzó hacia la quiebra.

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Fuentes vinculadas al management desplazado, Federico Trucco, dijeron que la decisión fue tomada por el nuevo directorio en diciembre del año pasado, ya bajo la órbita del esquema reorganizado. En lugar de explorar alternativas habituales en estos casos, como una reestructuración de deuda o un acuerdo con acreedores, se optó por el camino más extremo en un lapso llamativamente breve.

En el sector, consideran que esa secuencia forma parte de una maniobra para quedarse con el control del negocio liberado de pasivos. Los nuevos controlantes, en cambio, sostienen que heredaron una situación financiera insostenible y que la quiebra era inevitable.

La Justicia comercial de Rosario ya empezó a intervenir y ordenó revisar en detalle la compleja ingeniería societaria del grupo. En paralelo, no se descarta que la disputa escale al plano penal, con denuncias en preparación que podrían poner bajo la lupa el proceso que llevó a la caída de Bioceres SA.

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