
El mes de junio y, en especial estos días, evocan momentos de muerte y drama en la política argentina y en las Fuerzas Armadas. El 9 de junio de 1956, el general Juan José Valle encabezó un movimiento cívico y militar para derrocar al régimen de la “Revolución Libertadora”, una dictadura que -luego de derrocar al gobierno constitucional de Juan Domingo Perón- encaró una acción represiva contra la clase obrera y el pueblo. Valle que había sido parte de la Junta Militar vio como se colmaba la acción del gobierno oligárquico cuando en abril de 1956, una proclama militar había derogado la Constitución Nacional, reformada en siguiendo los procesos legales correspondientes en 1949.
Valle había sido también uno de los generales que en el pasado junio de 1955 había encabezado la represión contra el golpe que la Aviación Naval y una parte de la Fuerza Aérea habían encabezado con el objetivo de asesinar al Presidente y que se convirtió en una masacre de civiles que se encontraban o fueron a la Plaza de Mayo aquella nublosa mañana del día 16.
Más de 300 muertos e incontables heridos y mutilados sumaron las víctimas de ese bombardeo a una ciudad abierta y propia. Los jefes principales del feroz complot no fueron fusilados sino juzgados con el Código Militar y enviados a prisión de donde salieron a los tres meses cuando la rebelión de septiembre de aquél ’55 destruyó las instituciones -esas sí- republicanas y envió argentinos y argentinas a la muerte, la prisión, la tortura y el exilio. Otros, los militares y civiles ejecutantes del bombardeo, huyeron al Uruguay.

En junio de 1956, el general Valle enfrentó a la dictadura conservadora y él y otros cuarenta civiles y militares, fueron fusilados sin la menor posibilidad de defensa. Aquella odiosa violencia inauguró un período de largos años de proscripciones y represión, donde los factores dominantes en lo económico y político utilizaron a las FFAA en su cometido reaccionario. Esa represión fue el antecedente del terrorismo del “proceso” de 1976.
En estos días, se realiza un proceso judicial para categorizar como crímenes de lesa humanidad los fusilamientos de Valle y sus camaradas. En su momento, una voz que había sido fuertemente opositora al peronismo, la del periodista nacionalista Marcelo Sánchez Sorondo había escrito en repudio de aquellos asesinatos el 13 de junio de aquél 1956: ”Desde que fue consolidada nuestra Organización, jamás hasta el presente en nuestras luchas internas se castigó con pena de vida al adversario vencido. Nuestros abuelos aprendieron la lección de Dorrego que se grabó en sus mentes y en la historia”. Los alzados repudiaron aquellas lecciones.
El nombre de Valle se convirtió en consigna de resistencia popular y democrática y el 12 de junio de 2006, aniversario de su muerte, una reparación lo honró a él y a la institución que la concedía. En aquella jornada el nombre del reincorporado y ascendido a teniente general Juan José Valle, le fue impuesto a la Escuela de Ingenieros, el arma a la que perteneció y le brindara grandes servicios. El presidente Néstor Kirchner, la ministra de Defensa Nilda Garré y el jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente general Roberto Bendini encabezaron aquella distinción. Esta semana, el ministro de Cultura, Tristán Bauer y el ex presidente del Instituto Juan Domingo Perón, el diputado nacional (MC) y prestigioso dirigente sindical Lorenzo Pepe junto a la actual titular de ese organismo nacional, encabezaron el homenaje a Valle y sus compañeros en el sitio de Campo de Mayo donde 10 militares de aquel grupo de rebeldes democráticos fueran ejecutados. El sable corvo de Valle, en custodia desde el 2006, en la unidad que lleva su nombre, presidió el homenaje.
Lo del bombardeo de Plaza de Mayo es, desde el punto de vista institucional castrense una pesada deuda con el pueblo argentino que tienen las instituciones y los hombres responsables de aquel genocidio. Esa deuda debe pagarse con el reconocimiento, el arrepentimiento y la comprensión de las razones que llevaron a aquél monstruoso comportamiento.
Así será justicia, no el olvido.
