“Hay voces que plantean una limpieza étnica” | Entrevista sobre la guerra en Gaza a Olga Rodríguez Francisco, experta en Medio Oriente

Ya son cuatro meses de guerra entre Israel y Hamas, y la presión internacional tensiona al gobierno de Benjamín Netanyahu. Reuniones entre estadounidenses, israelíes, qataríes y egipcios discuten un alto al fuego y el tema es analizado en una entrevista de Página/12 a la periodista e investigadora española, Olga Rodríguez Francisco, quien en los últimos 20 años ha cubierto en territorio los conflictos en Líbano, Afganistán, Irak, Territorios Ocupados Palestinos, Israel o Yemen.

Olga explica desde Madrid que, al contrario de sus coberturas anteriores, desde que se desató esta guerra ningún periodista de occidente pudo ingresar a Palestina por el fuerte control del Estado de Israel. “Los que pudieron ingresar a Gaza, solo lo hicieron por un momento y acompañados por el ejército de Israel”

Es sobre esta realidad que la población de Gaza dice que vive en un campo de concentración a cielo abierto, gritándole al mundo que no cometieron ningún delito: solo intentan sobrevivir el día a día.

-Usted cubrió diferentes conflictos en Medio Oriente; la última vez en la Franja de Gaza fue en 2007 cuando ganó Hamas las elecciones ¿Cómo vivía su población antes del atentado del 7 de octubre?

–Hamas ganó con una contundente mayoría. Desde que asumió el poder hasta el 7 de octubre pasado, Gaza era un territorio sometido a un castigo colectivo a través de un bloqueo impuesto por Israel. Se habla de territorio ocupado porque sus fronteras terrestre, área y marítima están controladas por Israel; a esto se suman las incursiones terrestres con tanques israelíes en territorios gazaties. Y todos sus productos, incluso los de primera necesidad, pasan por este control. Recuerdo que me llamó la atención que el aceite usado para cocinar, luego lo usaban en los automóviles.

–En este conflicto los políticos israelíes no respetan límites legales y la comunidad internacional apoya ciertas guerras, dejando de lado el reclamo por la paz, ¿Cuáles son los riesgos de estas posturas?

–Observamos un derrumbe de andamiaje construido durante la Segunda Guerra Mundial basada en el derecho internacional, la Carta Universal de los Derechos Humanos de la ONU y de alguna manera, podemos decir que se pasó de la hipocresía al cinismo: todo vale y así como hoy la población palestina es bombardeada, mañana podemos ser nosotros. También observamos una doble vara. No transcurrió mucho tiempo entre la guerra de Ucrania y la de Gaza, y el posicionamiento es el opuesto según cada guerra. Por eso es muy difícil creer en los dirigentes occidentales. Los riegos los estamos viendo: si hoy Israel –con EE.UU. y buena parte de Europa– apoyan el bombardeo a la población de Gaza y la ocupación de su territorio, mañana otra nación puede decidir que para defenderse de atentados, puede hacer lo mismo en otros países. Esto es una carrera hacia el abismo. Debemos encontrarle la vuelta exigiendo un cambio, movilizándonos para que nuestros dirigentes se den cuenta que después de esto, nada puede ser igual. Hay que pedir un alto al fuego inmediato y cambiar estas dinámicas para reforzar los derechos internacionales, los derechos humanos y crear unas Naciones Unidas basadas en un nuevo orden internacional. Esa organización está diseñada hace 80 años, sus dinámicas de voto y veto son obsoletas, hace pocos días el propio secretario general de la ONU, Antonio Guterres, proponía la entrada al consejo de seguridad como miembro permanente, de algún país africano. Señaló que el orden mundial actual es diferente. Este debería ser el objetivo para crear dinámicas de respeto mutuo entre Estados, pero para esto las sociedades tienen que estar más coordinadas, sobre todo, en un año dónde vemos cómo las ultraderechas avanzan.

–En estos tres meses de guerra perdieron la vida unos cien periodistas. ¿Qué análisis merece esto? 

–Las consecuencias son gravísimas para el derecho a la información totalmente afectado. Así facilitan una oscuridad informativa y control de mensajes. Ejerzo el periodismo desde los años 90, incluso la generación anterior a la mía, no hemos vivido una situación de bloqueo total para cubrir un conflicto. Debido a los controles israelíes en el norte de Gaza y al sur de Gaza por su alianza con Egipto, nadie puede ingresar. Esto se debe a que el ejército de Israel no quiere comunicadores occidentales muertos ni testigos. Lamentablemente, con el racismo que existe en Occidente, no existe el mismo respeto para un periodista palestino o árabe, que para uno de Occidente. Pese a esto, destaco el papel de las redes sociales: los palestinos/as supieron comunicar y sus mensajes llegaron de forma contundente a toda la prensa occidental y sin los filtros de los medios de comunicación. Saben que si no muestran de la forma en que lo están haciendo, no son creíbles. Lamentablemente hay que mostrarlos así para que en esta burbuja del primer mundo, lo puedan creer.

–¿El gobierno israelí quiere hacer desaparecer Palestina? 

–Hay una voluntad por parte del gobierno de la ultraderecha israelí, de lograr el gran Israel; un mapa que incluya los territorios de Palestina, Gaza, Jerusalén este y Cisjordania ocupada ilegalmente en 1967 con varias resoluciones de la ONU reclamando el fin de esa ocupación. Porque solo en esos Estados se podría crear un Estado Palestino: no hay otros. Antes del atentado del 7 de octubre, el primer ministro Benjamín Netanyahu estuvo en la ONU y en su discurso sobre cómo lograr ‘la paz,’ mostró un mapa titulado “Israel 1948” que incluía territorio ocupado y Gaza. Pues sus políticas van hacia esa dirección, porque tiene como último objetivo mantener la mayoría judía. La concepción sionista de un Estado judío para una población judía implica tener una mayoría judía y esto significa no asumir como población propia y con derechos, a la población palestina del territorio ocupado. Por eso aplican todo tipo de control. Todo eso implica apartar a los palestinos a través de la ocupación y de un régimen de apartheid definido como tal por organizaciones como Human Rights Watch, Amnistía Internacional y la israelí B’tselem. Y hay voces que plantean impulsar una nueva limpieza étnica. Pero hay excepciones: la académica israelí Nuri Peled sufrió la muerte de su hija en un atentado de Hamas y nunca modificó sus críticas hacia las políticas israelíes de ocupación ilegal y de maltrato hacia la población palestina. Ella señala que a la sociedad israelí se la educa para vivir en el trauma permanente y pensar que todas las personas que no forman parte de su sociedad, son una amenaza. En la actualidad, por suerte, hay nuevas manifestaciones de jóvenes en contra de lo que está sucediendo; estas personas defienden la paz y entienden que son necesarias políticas de derechos humanos.

–Sudáfrica denunció a Israel ante la Corte de Justicia Internacional por conductas genocidas ¿Por qué es importante esto?

–De por sí eso ha rotó un tabú en el escenario internacional. Y contribuye a la pérdida de credibilidad de Israel y a erosionar la imagen que dan, la cual no se corresponde con la realidad. Más allá de cuál sea la sentencia final, nos recuerda que vale la pena luchar. Esta sentencia va a tardar años, pero al menos es un paso. Urge salvar las vidas de la población en Gaza.

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