Galicia: tras la caída de la acción por la compra del HSBC, el regreso de los dividendos seduce al mercado

 La compra de HSBC Argentina por parte de Grupo Galicia tuvo todos los condimentos de una montaña rusa bursátil: euforia, golpe y posible rebote. Wall Street primero la celebró, después la castigó por la dilución y los costos, y ahora vuelve a mirarla con mejores ojos. El ruido no desapareció del todo, pero el clima cambió.

El arranque fue contundente. El 9 de abril de 2024, cuando se anunció la operación, la acción saltó más de 4% en una sola rueda. Pasó de USD 27,73 a USD 28,66. Fue una reacción clásica: el mercado leyó escala y una jugada ofensiva en un sistema financiero que venía achicado.

Después vino el golpe. En enero de 2025, Galicia anunció la emisión de 17,7 millones de nuevas acciones a USD 53 para financiar la compra. La respuesta fue inmediata. Caídas de hasta 7,7%. La dilución pesó más que la expansión. El mercado, que había aplaudido el crecimiento, marcó el costo de pagarlo.

El Galicia perdió 83 mil millones y marca el impacto de la mora en los bancos

Ese fue el punto de inflexión. A partir de ahí, la acción entró en una zona más volátil. En los últimos 12 meses tocó máximos de USD 65,48, pero hoy se mueve en torno a USD 41,34. Un retroceso que refleja ese doble movimiento: entusiasmo estratégico y castigo financiero.

Los balances de fines de 2025 terminaron de enfriar el cuadro. Los costos de integración pegaron fuerte y dejaron pérdidas contables. Era, en buena medida, lo esperado. Integrar un banco del tamaño de HSBC no es gratis. Pero el mercado, en el corto plazo, no suele tener paciencia.

Ahora el tono es otro. El consenso de analistas volvió a inclinarse a favor. Informes de JPMorgan y de HSBC, con recomendación de compra, proyectan precios objetivo de hasta USD 75 para 2026. Es una señal clara de que el foco pasó del costo al potencial.

Los balances de fines de 2025 terminaron de enfriar el cuadro. Los costos de integración pegaron fuerte y dejaron pérdidas contables. Era, en buena medida, lo esperado. Integrar un banco del tamaño de HSBC no es gratis. Pero el mercado, en el corto plazo, no suele tener paciencia.

En ese giro también juega un factor concreto: el regreso del pago de dividendos. Galicia ya retomó pagos trimestrales a sus accionistas. Ahora hay expectativa por un nuevo anuncio a mediados de mayo, cuando presente balance. 

La clave está en la rentabilidad. Se espera que el retorno sobre el patrimonio (ROE) se ubique entre 11% y 12% este año, una vez absorbido el impacto de la fusión. Ahí aparece la lógica de fondo: el negocio ampliado debería empezar a rendir.

En ese cambio de clima hay una lectura más estructural. Galicia quedó mejor posicionada en tamaño y capilaridad. En un sistema financiero chico, ganar escala no es un detalle. Es poder competir, prestar más y capturar negocio cuando la economía se reactive. 

El punto que todavía hace ruido es la mora. Con niveles en torno al 8,2%, sigue por encima de algunos competidores. Es el dato que el mercado mira con más atención. Algunos analistas, como Invertir Online, recomiendan cautela o incluso rotar hacia entidades. 

La historia todavía está en desarrollo, pero el guion cambió. Galicia atravesó el tramo más áspero de la operación y ahora juega otro partido. El mercado, que primero se entusiasmó y después se decepcionó, vuelve a darle crédito. Con una condición: que la mejora prometida deje de ser expectativa y se transforme en números.

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