Flavio Bolsonaro dio un giro de 180 grados y decidió apoyar el fin la escala 6×1, la propuesta de Lula para la reducción de la jornada laboral en Brasil de 44 a 40 horas semanales.
La iniciativa fue aprobada en mayo en la Cámara de Diputados por bloque oficialista y aliados pero luego terminó siendo apoyada por el bolsonarismo ante la inminencia de las elecciones presidenciales de octubre.
Tras ganar la primera vuelta, Flavio había rechazado la iniciativa que tiene previo el tratamiento en el Senado para la semana que viene y argumentó que “el trabajador tiene que tener la libertad de trabajar las horas que quiera”.
Sin embargo, algunas días después, Flavio fue a visitar a su padre al domicilio donde cumple la condena por atentar contra la democracia y, según fuentes del bolsonarismo consultadas por LPO, le sugirió que apoye la medida ante el contundente apoyo que tiene el proyecto en las encuestas.
Las encuestas muestran una recuperación de Lula y en el PT creen que pueden ganar el balotaje
Desde comenzó la campaña para la segunda vuelta, Bolsonaro está cuidando mucho cada detalle de su narrativa y busca mostrar moderación y mesura para no espantar a un electorado indeciso que quiere un cambio pero teme perder las buenas políticas de Lula.
En ese sentido fue que aclaró que sólo quiere reformar la Constitución para recudir el mandato presidencial y reformar a una Corte Suprema salpicada por corrupción y prometió mantener el programa Bolsa Familia para los más vulnerables.

“La mayoría de los trabajadores están a favor del fin de la escala 6×1, entonces, yo estoy a favor”, resumió Flavio en declaraciones a la prensa.
El text prevé dos días de descanso, con una regla de transición de 60 días. Asimismo, habrá una reducción progresiva de las 44 horas actuales. con 5 días de trabajo por 2 de descanso. La reducción no implicará recortes salariales.
Esta medida fue rechazada por los sectores empresarios que la consideran parte de una agenda “populista que atenta contra el desarrollo de Brasil” pero tiene una abrumadora mayoría social a favor.
Lula celebró el cambio de postura de su rival y lo adjudicó a la presión de su base para que esto avance. En paralelo, el presidente de Brasil anunció el envío de un proyecto de ley para perdonar la deuda para todos los microemprendedores individuales que se estiman mayor a los 12 millones de reales y depósitos de hasta 5 mil reales para ese sector afectado por el endeudamiento familiar.
