En el peronismo cuestionan a Germán Martínez por no haber reunido a todo el bloque para voltear el DNU de Tierras

En el peronismo cuestionan a Germán Martínez por no haber reunido a todo el bloque para voltear el DNU de Tierras

Miguel Pichetto le puso letra a la queja que se tramitaba en voz baja dentro del bloque peronista cuando se confirmó que la oposición no alcanzaba el quórum este jueves para voltear el DNU 70/23. “La oposición va a tener que analizar más detenidamente las matemáticas, no hay que colocarse en situación de perder”, dijo el rionegrino para facturar la derrota a las bancadas que promovieron la convocatoria.

Un sector del bloque de UP se sintió expresado por esa interpretación, aunque consideraba que tras el fallo de la Corte Suprema que volteó la cautelar del CECIM no quedaba otra alternativa que abrir el recinto. Después de la pirueta jurídica del máximo tribunal para reponer el amparo para Arbol de Pie contra la derogación de la ley de tierras, tampoco se podía levantar la sesión, reconocen.

Sin embargo, entre las diferentes tribus que integran el bloque liderado por Germán Martínez volvió a compartirse la sensación de que el modelo de conducción aplicado al lote de 92 legisladores “es funcional a La Cámpora”. “Germán es muy laburador y trata de contener a todos pero tiene un límite político y es que no puede pensar o impulsar algo más allá de lo que marcan Cristina y Máximo”, dijo un diputado del interior a LPO.

Los cuestionamientos se repiten por la forma en que se tramitan las decisiones y se comunican las definiciones. Martínez está secundado por Paula Penacca, una de las dirigentas más importantes de La Cámpora, y Cecilia Moreau, ex presidenta de la Cámara Baja y también cercana a Máximo Kirchner. Entre los tres, concentran la responsabilidad para llevar adelante la tarea parlamentaria y la conducción política.

Hartos de La Cámpora, los peronistas del interior impulsan a Yedlin como reemplazo de Germán Martínez 

En ese contexto, uno de sus compañeros de bloque admitió el “malestar” pero buscó contemporizar. “Tampoco es un problema de sacar y poner un presidente de bloque porque el año que viene es un año electoral y la política no va a pasar por el Congreso pero, además, si no es Germán, ¿quién puede garantizar la responsabilidad de ponerse al frente sin representar a alguno de los sectores y avivar la interna peronista?”, argumentó.

No es lo que opinan otros objetores. “Al principio, había una cosa más ecuménica o un intento de buscar amplitud y unidad pero, después del desgaste de estos tres años, se empieza a notar que (Martínez) tira para el lado de Máximo”, protestó una diputada.

Florencia Carignano, Sabrina Selva, Paula Penacca y Cecilia Moreau.

LPO publicó en diciembre del año pasado que, incluso, llegó a evaluarse una conducción colegiada, cuando se produjo el recambio parlamentario tras las elecciones de octubre. Los impulsores de una ampliación de la mesa de decisión hasta postularon a Pablo Yedlin como primus inter pares pero la idea no prosperó.

Lo mismo había ocurrido en 2024, después que se fueran los tres tucumanos para formar el bloque Independencia como un gesto de ofrenda legislativa de Osvaldo Jaldo a Milei. Durante el primer año de gobierno libertario, las tensiones y la amenaza de ruptura en el bloque de Martínez fueron casi constantes, se manifestó en votaciones como el articulado de las tabacaleras en la ley Bases y provocó desgajamientos sin ruptura al interior de la bancada, como la organización de sucesivos asados en el quincho de Pepe Albistur antes del lanzamiento con pretensiones de federalismo por parte un grupo de dirigentes del PJ en Parque Norte.

Tampoco es un problema de sacar y poner un presidente de bloque porque el año que viene es un año electoral y la política no va a pasar por el Congreso pero, además, si no es Germán, ¿quién puede garantizar la responsabilidad de ponerse al frente sin representar a alguno de los sectores y avivar la interna peronista?

En las últimas semanas, surgió un grupo de 12 diputados que apoyan decididamente la candidatura presidencial de Kicillof. Su ceremonia de lanzamiento fue íntima y discreta, con sanguchitos de miga, en la sede de la UTE, el sindicato de los docentes porteños nucleados en CTERA, ubicada a la vuelta del Congreso.

La aparición pública de la docena de legisladores que eligieron a Axel como sucesor de Cristina causó bronca en La Cámpora, que había apoyado con énfasis un acto de Sergio Uñac en San Juan, de floja concurrencia, para que el sanjuanino se luciera como candidato presidencial con respaldo cristinista, apenas unos días antes.

Omar Félix y Jorge Taiana.

La incomodidad en la bancada peronista acaso es fruto de la impotencia frente al gobierno de Milei. Por caso, más de un diputado consultado para esta nota desconfió de las explicaciones de la santiagueña Estela Maris Neder y el fueguino Agustín Tita, miembros de UP, para el faltazo de este jueves.

La legisladora de Gerardo Zamora habría avisado con anticipación pero sus razones no convencieron a todos. El caso del patagónico es más problemático: “nos avisó por WhatsApp y después apagó el teléfono”, resumió un legislador. Los peronistas tienen argumentos para suponer que Gustavo Melella, jefe político de Tita, tiene un pacto con la Casa Rosada.

Ese tipo de acontecimientos derivan en una furia contenida que habilita a los diputados con aspiraciones para integrar las listas del 2027 o los que vuelcan su compromiso al territorio a poner en duda la conducción. “Nadie conduce, cada cual hace lo que quiere, mientras la manija la sigue teniendo La Cámpora”, comentó un diputado del grupo de los Federales.

Agustín Tita, que responde a Melella, avisó de su faltazo a la sesión por el DNU 70 por WhatsApp y después apagó el teléfono.

El último de los diputados en abandonar el bloque fue el puntano Ernesto “Pipi” Alí, un militante del gobierno de Alberto Rodríguez Saá. Más allá de que en los hechos se fue de UP para evadirse del estigma kirchnerista en su provincia de cara a la campaña del año próximo, un colega suyo refirió a LPO que venía pidiendo espacio para dar un discurso, en el segmento de las cuestiones de preferencia, en una sesión y no se lo daban.

Luego de varias sesiones en lista de espera, Martínez le confirmó que sería su turno en la sesión donde se le dio media sanción a la reforma a la carta orgánica del BCRA pero, en la reunión de labor parlamentaria, el bloque de cuestiones de privilegio donde podría tomar la palabra quedó para la madrugada. Antes que le tocara intervenir, se levantó la sesión. “El Pipi no se fue enojado, pero ahora se juntó con el Gato Fernández y tiene todos los minutos que quiere para hablar”, explicó otro de los legisladores disconformes con el kirchnerismo. 

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