El Banco Central volvió a comprar dólares en el mercado oficial, pero se quedó con apenas el 5% de las divisas negociadas y sigue sin poder acelerar la acumulación de reservas. La autoridad monetaria adquirió USD 20 millones en una rueda en la que se operaron USD 393 millones, una señal de que la mayor oferta de dólares todavía no consigue traducirse en compras significativas.
Con esa intervención, las compras acumuladas del Central alcanzaron los USD 14.207 millones. Sin embargo, las reservas brutas terminaron en USD 50.733 millones, incluso USD 1 millón por debajo de la jornada anterior, mientras el dólar oficial cerró en $1.512.
La dificultad no se limita a una rueda. Días atrás, el BCRA había comprado apenas USD 15 millones pese a que se negociaron USD 898 millones. Es decir, absorbió menos del 2% del volumen. Entre ambas jornadas pasaron por el mercado casi USD 1.300 millones y la autoridad monetaria logró quedarse con apenas USD 35 millones.
Hernán Letcher, director del CEPA, dijo a LPO que la desaceleración se observa con claridad al ampliar la comparación. Durante los últimos quince días, el BCRA compró un promedio de USD 38 millones diarios, muy por debajo de los USD 103 millones de julio y los USD 68 millones de junio. De todos modos, señaló que, si mantuviera el ritmo actual, el Central terminaría superando las compras de todo 2024.
Para Letcher, detrás de esa desaceleración aparece la mayor presión sobre el mercado cambiario. “A medida que el tipo de cambio mayorista se acercó a $1.500, el BCRA disminuyó sus compras e incluso el Tesoro vendió divisas en ruedas particulares”, explicó. Según las estimaciones del CEPA, las ventas del Tesoro habrían alcanzado aproximadamente USD 175 millones.
Las tasas cortas ya son negativas en términos reales y vuelve el riesgo de dolarización
El dato expone una de las restricciones que enfrenta el esquema cambiario. Para acumular más reservas, el Gobierno debe permitir que una proporción mayor de la oferta quede en manos del Central, pero cuando aumenta la presión compradora el costo puede aparecer en el precio del dólar. La decisión de cuánto comprar termina así condicionada por el objetivo de evitar movimientos bruscos del tipo de cambio.
En el corto plazo, sin embargo, podría aparecer una nueva oferta importante. Letcher señaló que, según un informe del vicepresidente del BCRA, todavía quedan por liquidarse en el mercado de cambios USD 4.400 millones provenientes de obligaciones negociables en moneda extranjera. A eso se sumarían en los próximos días cerca de USD 1.750 millones correspondientes a nuevas emisiones de YPF, San Juan y Tecpetrol.
El contexto internacional también podría jugar a favor de la oferta argentina. La prolongación de la guerra llevó al petróleo nuevamente por encima de los USD 100 por barril, un escenario que mejora el flujo potencial de divisas del sector energético. El interrogante es cuánto de esa mayor oferta podrá efectivamente capturar el Banco Central.
Letcher advirtió precisamente que no existe una relación automática entre más dólares ofrecidos y mayores compras oficiales. La evolución de las encuestas y los resultados electorales en Brasil, Estados Unidos e Israel podrían modificar las expectativas de devaluación y aumentar la demanda de cobertura. Por eso, consideró que habrá que seguir especialmente las compras de las personas y la reacción del Gobierno ante eventuales movimientos del tipo de cambio.
Martín Burgos, director de la Consultora Lado B, puso el foco en el otro lado del mercado. “A pesar de los buenos términos de intercambio y los récords de exportación, la economía argentina es muy gastadora de divisas”, dijo a LPO. Para el economista, el elevado ingreso de dólares convive con distintos canales que absorben rápidamente esa oferta.
Burgos enumeró entre ellos la compra de dólares de los argentinos, las importaciones y el turismo en el exterior. Pero destacó además un factor que ganó protagonismo con el nuevo esquema: la salida de divisas por remisión de utilidades de las empresas multinacionales, que vinculó con las condiciones establecidas en el acuerdo con el FMI.
El resultado es una paradoja para el programa económico. La Argentina puede alcanzar niveles elevados de exportaciones y recibir dólares por colocaciones de deuda corporativa y provincial sin que ese flujo se transforme en la misma proporción en reservas del Banco Central. Una parte creciente de las divisas que ingresa encuentra rápidamente una demanda privada dispuesta a absorberla.
Por eso, las próximas semanas serán una prueba para la estrategia oficial. Entre los USD 4.400 millones que todavía quedarían pendientes de liquidación por obligaciones negociables y los USD 1.750 millones de nuevas colocaciones mencionados por Letcher, existe un flujo potencial superior a USD 6.000 millones. La capacidad del Central para capturar una porción relevante permitirá medir si la desaceleración reciente fue transitoria o si existe una restricción más persistente para acumular reservas.
Una mirada alternativa aporta Guido Zack, director del área de Economía de Fundar, quien relativizó la preocupación por el menor ritmo de compras. Zack señaló que el Central viene de una acumulación importante, logró pasar de reservas netas negativas a positivas y cumplió la meta de USD 10.000 millones acordada con el FMI. Además, consideró esperable que, una vez terminada la cosecha gruesa, las compras pierdan velocidad y destacó que el superávit energético ayuda a sostener el ingreso de dólares durante la segunda parte del año. “Mientras no tenga que desacumular reservas, lo veo bien”, sostuvo.
Zack, sin embargo, introdujo otro dilema para el Gobierno: parte de la menor demanda de dólares coincide con el estancamiento del comercio, la industria y la construcción. Una recuperación de esos sectores elevaría las importaciones y volvería a incrementar la necesidad de divisas. Para el economista, el Gobierno enfrenta entonces una decisión entre estimular una actividad planchada, asumiendo una mayor tensión cambiaria y eventualmente una desinflación más lenta, o mantener el rumbo actual, con prioridad en la calma financiera y la inflación. En ese equilibrio se jugará también la posibilidad de que el Central transforme la abundancia de dólares que promete el frente externo en una acumulación sostenida de reservas.
