El ajuste en la obra pública se siente en las rutas nacionales: dos de cada tres están en mal estado y el gobierno de Milei subejecutó la mitad del presupuesto en 2024 y 2025.
Los trabajadores de la Federación del Personal de Vialidad Nacional elaboraron un informe que advierte sobre la riesgosa actualidad de las rutas argentinas.
Los recortes presupuestarios y el deterioro de las rutas provocaron que cayera la velocidad media de circulación, la disparada de los costos logísticos, la baja de competitividad regional y el aumento de la siniestralidad vial.
Si se comparan el presupuesto de 2023 y el de 2026, “el ajuste es brutal y deliberado. El Presupuesto 2026 consolida una caída real cercana al 75% respecto de 2023”, explican en el informe.
“Al menos el 60% de la Red Vial Nacional se encuentra en estado regular o malo, con mediciones parciales y desactualizadas. Proyecciones conservadoras indican que el deterioro real podría alcanzar al 65% y un 70% de la red, afectando rutas estratégicas en todas las provincias”, aseguran.
Como contó LPO, el gobierno también abandonó el mantenimiento preventivo, como la campaña invernal, que se realiza en rutas. Eso “acelera el pasaje de fallas menores a colapsos estructurales, multiplicando los costos futuros de rehabilitación”.
El Impuesto a los Combustibles Líquidos es una asignación específica para las obras viales que Nación continúa cobrando en cada ticket de combustible. Sin embargo, esos fondos no se ejecutan.
Desde la federación aseguran que más de 800 agentes técnicos y operativos, incluyendo ingenieros, laboratoristas, topógrafos, mecánicos y maquinistas altamente especializados fueron despedidos en los últimos dos años y podrían eliminarse otras 900 posiciones a través de retiros voluntarios.