El gobernador Martín Llaryora decidió meterse de lleno en uno de los problemas que más golpean el bolsillo de los cordobeses: el endeudamiento de los hogares. Enviará a la Legislatura el proyecto de ley “Alivio Cordobés”, un programa que busca refinanciar deudas, bajar el costo de los intereses y recuperar capacidad de consumo.
La iniciativa apunta a personas con ingresos de hasta unos $3,7 millones y tendrá como socio central al Banco de Córdoba. El Gobierno provincial también convocará a los bancos privados para que adhieran al esquema.
El programa propone tres herramientas: refinanciar las deudas a tasas “muy por debajo” de las actuales del mercado, unificar pequeños pasivos en una sola cuota y establecer plazos de entre 24 y 48 meses. La idea es que una familia que acumula tarjeta, préstamo personal y otras obligaciones pueda transformar esa maraña de vencimientos en una cuota previsible.
El proyecto llega a la Legislatura este miércoles y tomará estado parlamentario.
Llaryora presentó la iniciativa como una política de “esfuerzo compartido”. La Provincia resignaría parte de la carga impositiva, los bancos deberían ceder margen de rentabilidad y las familias asumirían el compromiso de pago bajo condiciones más accesibles.
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“Aliviar la deuda familiar no es un gasto”, planteó el gobernador, buscando darle al programa una segunda dimensión: recuperar consumo y sostener el empleo. En el Centro Cívico admiten que el problema financiero ya tiene consecuencias directas sobre la economía cotidiana.
Los datos disponibles muestran la magnitud del fenómeno. Según información del Gobierno provincial, existen en Córdoba unos 3,8 millones de cuentas individuales de personas físicas -entre tarjetas, cuentas corrientes y créditos- y 738 mil presentan algún grado de mora.
La presión sobre las familias aparece también en los relevamientos sociales. Un estudio de la UNC detectó que la proporción de hogares que compran en cuotas o al fiado pasó del 51% en 2021 al 61,9% en 2025, mientras que el recurso a préstamos bancarios se duplicó.
Otro relevamiento del Centro de Almaceneros encontró que 91,7% de las familias argentinas tenía algún tipo de deuda y que las tarjetas se utilizan cada vez más para gastos básicos: 61% de quienes se financian con tarjeta lo hacen para comprar alimentos.
La fotografía nacional confirma que no se trata de un fenómeno exclusivamente cordobés. A mayo de 2026, los préstamos personales y las tarjetas concentraban el 64,3% del endeudamiento bancario de las familias argentinas. La mora en préstamos personales había trepado al 15,9% y en tarjetas al 13,1%, niveles que no se veían desde la crisis de 2001.
La apuesta política de Llaryora es convertir ese malestar financiero en una política provincial diferenciada del Gobierno nacional. El gobernador busca mostrar que, frente a la caída del consumo, Córdoba puede intervenir para bajar la presión sobre los hogares sin recurrir a una transferencia directa de dinero.
La clave estará ahora en cuánto costará efectivamente refinanciar las deudas y, sobre todo, en cuántos bancos privados aceptarán resignar rentabilidad para sumarse al programa. Allí se jugará buena parte de la efectividad del “Alivio Cordobés”.
