La jugada del Central para bajar el costo de endeudamiento de Caputo que explica la pausa del martes

La jugada del Central para bajar el costo de endeudamiento de Caputo que explica la pausa del martes

 Caputo movio varias piezas del tablero financiero de manera sincronizada. El Banco Central retomó este miércoles las compras de divisas con un saldo positivo de USD 36 millones, después de haber interrumpido el martes una racha de 132 ruedas consecutivas de intervención compradora. Al mismo tiempo, el Tesoro consiguió otros USD 309 millones mediante una nueva colocación del bono AO29 y absorbió más de $12 billones en la licitación de deuda en pesos. Todo ocurrió mientras el mercado seguía de cerca el tipo de cambio.

La ausencia del Banco Central el martes sorprendió porque fue la primera rueda sin compras desde el 2 de enero. Sin embargo, entre los operadores predominó una explicación técnica antes que un cambio de estrategia. Ese día se fijó el valor del dólar A3500, el denominado fixing que determina el pago de la letra dólar linked D31L6, que vence este viernes.

La lógica era sencilla. Cuanto más alto quedara ese fixing, mayor sería el pago para los tenedores de ese bono. Según explicaron operadores, varios inversores salieron a comprar dólares para empujar esa referencia y mejorar el rendimiento de la letra. En paralelo, el Tesoro ofreció divisas para moderar esa presión sobre el tipo de cambio. En ese contexto, el Banco Central decidió mantenerse al margen porque comprar dólares en ese momento habría reforzado la demanda. 

Un informe reveló que las reservas están en el nivel más alto desde 2021 y abrió un debate sobre cuántos dólares propios tiene el Central

“La no compra no fue un cambio de política sino puro timing de vencimiento”, resumió un operador del mercado. Otro agregó que era preferible una rueda sin intervención antes que “hacer malabares y regalar cobertura”.

Superado ese episodio, el Banco Central volvió este miércoles a intervenir y compró USD 36 millones en el Mercado Libre de Cambios. Las reservas brutas cerraron en USD 49.200 millones.

La no compra no fue un cambio de política sino puro timing de vencimiento.

La coordinación entre la política cambiaria y la estrategia de financiamiento también se reflejó en la licitación del Tesoro. La Secretaría de Finanzas adjudicó USD 309 millones mediante el bono AO29, denominado en dólares y con vencimiento el 31 de octubre de 2029. El instrumento recibió ofertas por USD 366 millones y convalidó una tasa de corte de 8,33% TIREA.

El AO29 ocupa un lugar central en la estrategia de Luis Caputo para fortalecer la posición en dólares del Tesoro y afrontar los vencimientos que restan durante 2026. El bono tiene un cupo máximo de USD 2.000 millones y había debutado el 15 de julio. En aquella oportunidad recibió ofertas por USD 1.046 millones. Finanzas adjudicó primero USD 470 millones y al día siguiente amplió la colocación en otros USD 150 millones, alcanzando un total de USD 620 millones. La licitación de este miércoles dejó un dato que el mercado siguió de cerca: tanto las ofertas como el monto finalmente adjudicado quedaron muy por debajo de ese debut.

El escenario internacional no ayuda. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años volvieron a ubicarse por encima del 5,2%, el nivel más alto desde 2007, mas allá de la decisión de la Reserva Federal de mantener las tasas de referencia.  

El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh.

La segunda parte de la estrategia oficial pasó por la licitación en pesos. La Secretaría de Finanzas adjudicó $12,21 billones luego de recibir ofertas por $13,98 billones, lo que implicó un rollover del 144,53% sobre vencimientos por $8,5 billones. El Tesoro terminó absorbiendo alrededor de $3,7 billones adicionales del mercado. 

En distintas mesas financieras interpretaron que la licitación tuvo un claro componente cambiario: aunque el Gobierno no enfrentaba una necesidad inmediata de pesos, aprovechó para retirar liquidez y reforzar el esquema de estabilización.

La mayor demanda volvió a concentrarse en los instrumentos a tasa fija. La Lecap y Boncap S16O6, con vencimiento el 16 de octubre de 2026, absorbieron $4,61 billones y convalidaron una tasa efectiva mensual de 2,05%, equivalente a una tasa efectiva anual de 27,57%. En los bonos ajustados por CER, el TXMD8 captó $0,87 billones con una TIREA de 5,40%. El bono dual TMVE8, que combina cobertura TAMAR y dólar linked, reunió $4,72 billones con un margen de 6,64% sobre la tasa dual.

Es difícil no leer esta licitación en clave cambiaria. Más todavía cuando ofreció un menú con mucho dólar linked y terminó tomando una parte importante de esa demanda.

También hubo una fuerte demanda por cobertura cambiaria. El dólar linked D30S6 recibió $0,67 billones con una TIREA de 7,25%, mientras que el D15E7 captó $1,33 billones con una TIREA de 5,51%. La preferencia por estos instrumentos mostró que, aun cuando el mercado convalidó las tasas fijas, una parte importante de los inversores sigue buscando protección frente a una eventual aceleración del tipo de cambio.

“Es difícil no leer esta licitación en clave cambiaria. Más todavía cuando ofreció un menú con mucho dólar linked y terminó tomando una parte importante de esa demanda”, afirmó el economista Gabriel Caamaño.  

La secuencia dejó una foto elocuente. El Banco Central volvió a comprar dólares, el Tesoro consiguió divisas para reforzar su caja y absorbió pesos del mercado mientras ofrecía instrumentos para distintos escenarios. Son movimientos distintos de una misma estrategia. Como un reloj de engranajes, cada pieza cumple una función específica, pero todas giran al ritmo de un objetivo común: mantener bajo control la tensión cambiaria. 

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