El horizonte de la gestión de Daniel Passerini puede ser muy distinto si Diego Santilli firma el expediente a través del cual habilita a la Municipalidad de Córdoba a tomar una deuda internacional que le permitirá al intendente capitalino postergar hasta la próxima gestión el pago correspondiente al saldo de la deuda en dólares que tomó Ramón Mestre y que, luego, Martín Llaryora rolleó.
Se trata de un paquete de asistencia de 100 millones de dólares con dos años de gracia que tiene como garantía la coparticipación federal. Por este punto, lo debe autorizar la Jefatura de Gabinete y, en paralelo, el Ministerio de Economía de la Nación. Lo que deben hacer los ministros es autorizar que la coparticipación federal (de la Municipalidad y de la Provincia) funcione como garantía del préstamo que tendrá que devolver el próximo intendente. La autorización no implica ningún desembolso para el Estado nacional, pero le daría a la gestión de Passerini oxígeno financiero.
La deuda original que tomó Mestre era de 150 millones de dólares (unos 180 millones finales al sumarse intereses). Hasta ahora, Passerini pagó unos 100 millones. La nueva deuda permitiría saldar los bonos de Mestre (75 millones de dólares) y que Passerini transite el último año y medio de gestión con un horizonte financiero despejado. En la gestión, una situación así le permitiría al peronismo capitalino recuperar la iniciativa política y facilitarle a Llaryora la reelección, hoy en jaque por el deterioro de las cuentas municipales.
Es una paradoja: cuando era intendente y rolleó la deuda, Llaryora logró un aire financiero que le facilitó su ajustado triunfo en 2023. Como se recordará, en aquella elección fue clave el aval del electorado de la ciudad de Córdoba. La bomba le explotó a su sucesor (Passerini); y ahora, por el impacto en la gestión municipal, las esquirlas hieren la reelección de Llaryora. Todo lo que no funciona en la ciudad capital se le reprocha a él. Entonces, para salvar su reelección, Llaryora debe salvar las finanzas de Passerini.
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Ya está en eso. Dispuso 130 mil millones de pesos a través de la Agencia de Inversión para obras de asfalto, cordón cuneta, desagües y señalética en la ciudad de Córdoba. El pago de ese préstamo es con fórmula fernet: 70/30. El porcentaje mayor lo afronta la Provincia; y el resto queda para la Municipalidad capitalina. Las obras ya fueron licitadas y comenzarán en agosto, lo que le dará impulso antes de las elecciones de 2027, que quizá se hagan en abril/mayo. Pero lo importante para el plan electoral del PJ es refinanciar la deuda en dólares.
Se espera que en los próximos días Santilli autorice a Llaryora a ser el garante de la deuda de Passerini. “No hay recursos nacionales, sólo una caución sobre la coparticipación federal que recibe la Provincia. Asimismo, la Ciudad pone en garantía su propia coparticipación. Técnicamente, no debería haber objeciones de Santilli, pero esto es política”, dice un funcionario municipal al tanto de las negociaciones.
De estas participan funcionarios top de ambas administraciones cordobesas. Passerini y su secretario de Administración, Sergio Lorenzetti; y el jefe de Gabinete de Llaryora, Manuel Calvo, y el ministro de Economía provincial, Guillermo Acosta.
El aval para la toma de nueva deuda servirá para pagar los bonos Mestre que están en poder del Grupo Moneda, actualmente en manos del brasileño Patria Investmets. El jefe de Moneda en Chile es Pablo Echeverria, el administrador de la fortuna de Sebastián Piñeira. Hay tres pagos pendientes consecutivos desde septiembre, cada uno por unos 25 millones de dólares.
