Adorni incluyó en su renuncia una larga lista de delitos que nadie le había atribuido

Adorni incluyó en su renuncia una larga lista de delitos que nadie le había atribuido

Mientras la mayoría de los argentinos estaba pendiente de los preparativos del partido contra Jordania, renunció Manuel Adorni. El jefe de Gabinete eligió irse con una larga y melancólica carta que publicó en X, dirigida a Javier Milei, en la que de manera poco original se presentó como víctima de una persecución mediática y personal.

“Gracias por entender las razones y entenderme a mí: por primera vez desde aquel 10 de diciembre de 2023 estoy yendo en contra de sus deseos”, escribió un melancólico Adorni. La frase buscó convencer de que no fue expulsado del gobierno por el escándalo interminable al que lo sometió durante larguísimos tres meses, sino una renuncia indeclinable.

La derrota de Adorni fue tan absoluta, tan inapelable, que un gesto basta para confirmarlo: el tuitero mordaz, el polemista cruel, cerró los comentarios de su cuenta en X, tras publicar el posteo de su carta de renuncia.

Adorni sostuvo que sufrió “interminables ataques mediáticos” y que las operaciones no fueron solo contra él, sino también contra su mujer, sus hijos, sus amigos, su familia, sus vecinos y allegados. “Me han tratado de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción sobre mis espaldas”, agregó.

Pero en el intento de defenderse, Adorni incluyó una lista de supuestos delitos que exceden el caso que lo llevó a la renuncia y hasta ahora no se habían mencionado. Mencionó “viajes que nunca existieron”, “gastos astronómicos y suntuosos”, “contratos inexistentes y falsos de mi mujer con el Estado o con empresas públicas”, “mansiones y autos lujosos”, “granjas cripto operadas en complicidad con la Custodia Presidencial”, “nepotismo”, “gastos personales pagados con fondos públicos”, “sociedades en Uruguay” y “cirugías estéticas de miles de dólares”, entre otros. 

En plena crisis de nervios, Adorni se atrincheró y amenaza: “Es peligroso que termine en la Justicia” 

Adorni se defendió así de hechos que no estaban en el centro de la discusión pública. Sugestivo. El caso giraba sobre la inconsistencia entre su patrimonio y sus ingresos. Sin embargo, el funcionario sumó posibles delitos e irregularidades como contratos falsos, granjas cripto con custodia oficial, gastos personales pagados con fondos públicos, nepotismo, sociedades en Uruguay y pagos millonarios para comprar silencio.

Gracias por entender las razones y entenderme a mí: por primera vez desde aquel 10 de diciembre de 2023 estoy yendo en contra de sus deseos.

También agregó asuntos de la vida privada que no tenían relación directa con el expediente político. Dijo que inventaron “amantes, hijos, hermanos, divorcios y hasta un padre biológico distinto al real”. La carta mezcló acusaciones graves, rumores íntimos y cuestiones familiares. Como si para apagar un incendio hubiera vaciado sobre la mesa todos los fósforos de la casa.

LPO reveló que la primer versión de su renuncia que acercó este sábado al gobierno, escandalizó a quienes la leyeron, que la calificaron como una “catástrofe”. Por lo visto el trabajo para mejorarla no consiguió del todo su objetivo.

Santiago Caputo y Patricia Bullrich conversan en la puerta de la Casa Rosada.

“Se victimiza con el argumento que mezclaron lo público y lo privado y el que los mezcló fue él subiendo a su esposa al avión presidencial, lo que fue el kilómetro cero de todo este escándalo”, comentó a LPO un conocido analista político . 

En la carta, Adorni insistió en que su salida busca proteger a su familia. “El resguardo de mis afectos como prioridad es precisamente lo que estoy reafirmando hoy”, escribió y dijo que ya no podía seguir exponiendo “a gran parte de la gente que quiero a esta carnicería mediática”.

La renuncia también reordenó el poder interno. Patricia Bullrich quedó en posición ganadora. Su posteo tras la renuncia fue elocuente: “La confianza y la ética son dos elementos fundamentales para profundizar el cambio que el Presidente, la gente y todo el país estamos construyendo.” No mencionó a Adorni. No hacía falta.

Adorni se victimiza con el argumento que mezclaron lo público y lo privado y el que los mezcló fue él subiendo a su esposa al avión presidencial, lo que fue el kilómetro cero de todo este escándalo.

Bullrich dejó que el jefe de Gabinete quedara expuesto a la inminente moción de censura, que terminó por definir su suerte, como anticipó en exclusiva LPO. La amenaza parlamentaria hizo que la crisis saliera del terreno de los rumores y entrara en el de los costos concretos. La ministra no cargó con ese costo. Esperó, dejó correr la presión y ocupó el lugar más cómodo cuando la renuncia ya estaba escrita: el de la ética pública. 

En la previa cuando sus colegas del bloque libertario le preguntaban por su inédita agresividad hacia el todavía jefe de Gabinete, ella respondía directo: “Lo que hizo Adorni está mal y hay que sacarlo”. Su línea fue la que prevaleció, incluso contra el deseo d elos hermanos Milei. 

La confianza y la ética son dos elementos fundamentales para profundizar el cambio que el Presidente, la gente y todo el país estamos construyendo.

— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) June 27, 2026

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