Guillermo Dietrich está detrás del lobby para que la empresa Dredging Environmental and Marine Engineering (DEME) se quede con el dragado y el balizamiento de la Hidrovía Paraná-Paraguay. El ex ministro de Transporte viene trabajando para ser el vocero del consorcio belga de empresas especializadas en dragado y mantenimiento de la vía navegable.
Mauricio Macri siempre quiso tener el control de la Hidrovía. Intentó hacerlo durante su gobierno y no pudo. Luego avanzó durante el gobierno de Javier Milei y eso generó un fuerte roce con Santiago Caputo, quien lo acusó de sabotear la fallida licitación.
Entre los nombres que Macri promovía como funcionarios del gobierno libertario estaba el de Dietrich y el lugar que siempre quisieron el ex presidente y su ex ministro era justamente el control de la Hidrovía.
Jan de Nul acusa a DEME de evadir IVA para ofrecer un peaje más barato en la Hidrovía
Macri buscó en principio que Boskalis Dredging International se quede con una parte del negocio. Quien movió sus vínculos para que el ex presidente impulse ese consorcio fue la reina de Holanda, Máxima Zorreguieta.
El problema fue que Boskalis, una de las principales empresas holandesas en negocios marítimos y fluviales, no contaba con la capacidad operativa para hacerse cargo del total de la hidrovía. Por eso Macri trabajó para que la licitación se por partes y que diferentes empresas se queden con distintos tramos. Esto tenía una contra: el Estado se tenía que hacer cargo de los tramos menos redituables.
Dietrich estuvo detrás de la avanzada contra la empresa Jan De Nul quien -asociada a la firma argentina Servimagnus- ganó la pulseada con DEME por la administración de la vía navegable.
Según el dictamen de la Comisión Evaluadora de la licitación internacional la unión Jan De Nul-Servimagnus obtuvo el mejor desempeño en las etapas de evaluación técnica y antecedentes, alcanzando 66,20 puntos, mientras que la oferta de DEME logró 42,14 puntos.
Máxima y Macri aparecen en la puja de la holandesa Boskalis por quedarse la Hidrovía
LPO contó que la diferencia se produjo en la valoración técnica, toda vez que ambas empresas presentaron exactamente las mismas tarifas económicas para las tres etapas de la concesión y consiguieron el puntaje máximo en ese apartado.
La empresa ganadora acreditó experiencia por más de 210 millones de metros cúbicos dragados en la Hidrovía y otros proyectos internacionales, además de antecedentes en balizamiento y mantenimiento de vías navegables similares.
Pese a la derrota, DEME y Dietrich no se dieron por vencidos y difundieron públicamente que la empresa estaba en condiciones de operar la Hidrovía con una tarifa 17,4% inferior a la prevista en el proceso licitatorio. Según la empresa belga, esa reducción permitiría un ahorro de cientos de millones de dólares para exportadores, importadores y usuarios de la vía navegable.
Jan De Nul salió al cruce de esa oferta y sostuvo que ese supuesto ahorro no surge de una mayor eficiencia operativa sino fundamentalmente de la omisión del pago de impuestos como el IVA, un esquema de inversiones significativamente menor al previsto en los pliegos y errores en la estimación de los ingresos futuros de la concesión.
