La crisis del comercio en Rosario se profundiza a diario al punto tal que la Federación Gremial le solicitó formalmente a ARCA, la agencia de recaudación, que suspensión transitoriamente las ejecuciones fiscales y los embargos contra las pequeñas y medianas empresas, en medio de un derrumbe del consumo y crecientes dificultades financieras en el sector.
A través de un comunicado oficial, la entidad expresó su “profunda preocupación” por la situación que atraviesan las pymes y reclamó medidas urgentes para evitar cierres y preservar el empleo formal:
“Dichas medidas permitieron en su momento preservar el capital de trabajo, evitar cierres de empresas y sostener el empleo formal, objetivos que hoy recobran plena vigencia frente a la coyuntura actual”, señalaron desde la entidad en referencia a la crisis del 2001 que impactó de lleno en Rosario.
[Recesión: Se derrumban las ventas en los comercios de Rosario]
Además del freno a juicios y embargos, la Federación Gremial pidió que ARCA diseñe regímenes de regularización acordes a la capacidad real de pago de las empresas que al igual que un gran porcentaje de la población se endeudó a tasas astronómicas para enfrentar necesidades urgentes.
El planteo se da en un contexto crítico para el comercio rosarino. Como publicó LPO, las ventas vienen en caída y crece la cantidad de locales vacíos en el centro y macrocentro de la ciudad. Según datos del Observatorio Económico de la Federación Gremial, ya hay unos 325 locales desocupados sobre un universo de 4.000, lo que representa cerca del 8% de vacancia.
Miguel Rucco, vocero del Observatorio Económico de la Federación Gremial, describió un escenario de fuerte deterioro del poder adquisitivo que golpea especialmente a los rubros no esenciales:
“La inflación, sobre todo en alimentos, se llevó puesta la capacidad de consumo de las familias”, explicó. Según detalló, las ventas en unidades físicas cayeron en promedio un 6,5%, aunque algunos sectores muestran desplomes de hasta el 10%.
El titular de la Federación Gremial junto a Miguel Tessandori, secretario general de la Intendencia de Rosario y Cervio de la Bolsa de Comercio
A la caída de ventas se suman costos operativos cada vez más difíciles de sostener. De acuerdo al relevamiento de la Federación Gremial, un pequeño comercio con un empleado necesita facturar alrededor de 8 millones de pesos mensuales sólo para cubrir gastos básicos.
Los alquileres en el macrocentro oscilan entre 3 y 20 millones de pesos, empujando a muchos comerciantes a consumir ahorros o directamente abandonar locales para pasar a esquemas informales de venta desde el hogar.
La situación financiera también es alarmante y los comerciantes ya hablan de una ruptura de la cadena de pagos con aumento de cheques rechazados y mayor morosidad en cuentas corrientes.
A eso se suma que la mora en tarjetas de crédito se triplicó porque muchas familias comenzaron a utilizarlas para comprar alimentos o afrontar gastos fijos en lugar de consumir bienes.
En ese marco, desde la Federación Gremial advirtieron que la presión impositiva terminó de asfixiar al sector. Los comerciantes deben afrontar impuestos nacionales como el IVA y cargas laborales, además de tributos provinciales y tasas municipales, en un contexto donde las pymes generan cerca del 72% del empleo privado.


