Caputo aflojó la aspiradora de pesos y consiguió USD 150 millones de los bancos

 Cada licitación de deuda del Tesoro funciona como una encuesta en tiempo real sobre la confianza en el rumbo económico la Argentina. No se trata solo de renovar deuda: ahí se mide hasta donde el mercado acompaña el programa económico. 

La última operación dejó un dato central: el Gobierno decidió empezar a soltar pesos. El Ministerio de Economía adjudicó $6,74 billones tras recibir ofertas por casi $8 billones. El resultado permitió refinanciar el 93,3% de los vencimientos.  

Después de meses de absorción monetaria, el equipo de Luis Caputo empezó a mover el péndulo hacia el lado contrario. La lógica oficial es simple. Economía busca aumentar la circulación de pesos para aflojar el costo del dinero. “Están intentando bajar tasas sin decir que bajan tasas”, sintetizó un operador financiero. 

Caputo ignora el consejo de Brito para reactivar y seca la plaza 

El comportamiento de los inversores mostró cautela. El 57% del total adjudicado se concentró en la Lecer más corta, confirmando que el mercado sigue refugiado en instrumentos de muy corto plazo. La preferencia es liquidez y cobertura inmediata contra la inflación. 

En los títulos dolar linked la demanda fue moderada, aunque el instrumento cortó con un rendimiento considerado atractivo. El mensaje implícito es que no hay expectativa inmediata de devaluación brusca, pero tampoco voluntad de abandonar completamente la cobertura cambiaria. 

La principal novedad fue la primera colocación del nuevo bono en dólares con vencimiento en octubre del año próximo, que captó USD 150 millones a una tasa del 5,9%, inferior a la prevista. La operación forma parte de la estrategia de financiarse sin volver a Wall Street, donde el riesgo país sigue restringiendo el acceso. 

La principal novedad fue la primera colocación del nuevo bono en dólares con vencimiento en octubre del año próximo, que captó USD 150 millones a una tasa del 5,9%, inferior a la prevista. 

En las mesas financieras dan por descontado quiénes entraron: bancos locales con depósitos en dólares récord producto del blanqueo que pagan interés por esos fondos pero tienen dificultades para colocarlos. El bono del Tesoro apareció como destino natural para esos dólares inmovilizados dentro del sistema. 

Otro dato relevante fue lo que no ocurrió. El Tesoro decidió no licitar instrumentos a tasa fija, como las Lecaps. La decisión buscó evitar convalidar rendimientos elevados y, al mismo tiempo, liberar liquidez para presionar a la baja las tasas del mercado secundario. 

La imagen es la de un Gobierno que pasa de aspiradora a regulador de flujo. Durante meses retiró pesos para estabilizar precios; ahora necesita que vuelvan a circular sin perder el control nominal. 

La licitación dejó además una conclusión política además de financiera. Sin financiamiento externo, el programa económico depende cada vez más del mercado doméstico. Cada subasta se vuelve un test de confianza. Y esta vez el mensaje fue claro: el Tesoro empezó a devolver pesos porque la economía ya no tolera seguir funcionando en modo sequía monetaria.

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