Presionado por una secuencia de manifestaciones de policías que se sostenían y hasta amagaban multiplicarse, el gobierno de Santa Fe concedió una serie de mejoras salariales de efectivización inmediata y de medidas para el bienestar de los policías provinciales. Lo que desactivó la protesta que aunque no afectó el servicio de seguridad puso en claro un descontento notorio por los efectos de la situación económica.
Las protestas se habían visibilizado este miércoles con una concentración que bloqueó el portón principal de la Jefatura de Rosario, que prosiguió hasta anoche, y que también se expresó en la plaza 25 de Mayo de Santa Fe, frente al edificio de la Gobernación.
El jueves por la mañana el ministro de Seguridad Pablo Cococcioni recibió a representantes de los movilizados en una audiencia de dos horas donde se tomaron como atendibles a parte de los reclamos. Por la noche el gobierno anunció un plan de acción que previó un desembolso automático de dinero para el personal que cumple tareas de calle.
Familiares de policías bloquearon la Jefatura de Rosario en una protesta contra Pullaro
La mejora económica pasa por un plus mensual para personal operativo en Rosario, Santa Fe y los principales centros urbanos de 500 mil pesos. Para otras ciudades que están en un segundo rango en cuanto demanda de seguridad los policías recibirán 250 mil pesos. También se implementa un adicional de 250 mil pesos para los choferes de patrulleros. La tarjeta alimentaria policial (TAP) pasa de 80 mil a 160 mil pesos mensuales. Se actualizan los valores de las horas extras de 5.500 a 8.000 pesos por unidad.
También se creó un fondo de transporte gratuito y alojamiento sin costo para el personal que presta servicio en zonas alejadas a sus lugares de origen. Y la implementación de un programa integral de salud mental con cobertura para el grupo familiar.
Estos anuncios contuvieron en principio una protesta que surgió con un petitorio hacia las autoridades que circuló en redes sociales que ganó fuerza, con demandas tales como “salario digno”, “jornadas laborales dignas”, “mejores condiciones laborales” y “no más familias bajo la línea de pobreza”. Las demandas consideradas atendibles por el gobierno se atizaron cuando el sábado un suboficial de 32 años que estaba separado del servicio con carpeta médica se disparó en la Jefatura de Rosario lo que lo llevó a la muerte tres días después.
Policías de distinto rango consultados por LPO consideraron que el anuncio básicamente económico distiende pero que será momentáneo. Primero porque los anuncios de plus benefician al sector que está más expuesto al riesgo, con más motivo para la protesta, pero que no es el sector mayoritario de la dotación. En todo Santa Fe, según datos de la misma fuerza, el personal de calle representa entre el 35 y el 40 por ciento de la totalidad de la planta de efectivos. Con lo que una mayoría de la fuerza queda fuera del beneficio económico. Pero además porque el desembolso no es remunerativo.
En ese sentido el beneficio es segmentado, no alcanza a la mayoría y hace distinciones según las funciones y el destino de los policías. “Esto patea la pelota para adelante. El personal que no es de calle sigue con los mismos sueldos que causaron el reclamo. La Agrupación Cuerpos en Rosario, que tienen tareas de seguridad operativa, tiene 1800 efectivos. Pero el total de la Unidad Regional es de 6000 efectivos”, dijo a este medio un oficial con grado de comisario. “El personal del 911, los administrativos, los talleres, los de Operaciones, protección de testigos, los peritos, el Instituto de Seguridad Pública no les llega este dinero”, diferenció.
Lo que indican distintos oficiales es que el aumento es para una parte de la policía y no para toda ella. “El básico de un suboficial es 220 mil pesos y esto no toca el problema de base que es el salario de pobreza, lo que originó el petitorio”, sostuvo el oficial con mando medio que habló con LPO.

El ministro Cococcioni admitió que la mejora no llega a todos. “Todos son importantes, pero ahora se retribuyó con un diferencial a los que tienen una función más exigente y desgastante, además con variables geográficas”, declaró.
El gobierno de Pullaro reconoce en la policía, lo que explicita de modo continuo, el factor decisivo para la marcada baja en los índices de violencia que distinguieron en especial a Rosario entre 2013 y 2023, cuando los indicadores de homicidios y balaceras se duplicaron. Entre 2024 y 2025 esos índices se redujeron drásticamente y se equipararon a los de 2010, cuando no había estallado la problemática del mercado urbano de drogas.
Eso lo tuvo presente Cococcioni esta mañana al describir las mejoras. “Estas medidas no nos cuesta implementarlas”, dijo el ministro. “Nosotros empezamos una gestión hace un poco más de dos años con nuestro gobernador, con la misión de devolverle la tranquilidad y de bajar los indicadores de violencia en la provincia de Santa Fe, particularmente en la ciudad de Rosario, y la policía nos ha respondido”, señaló. “Las medidas que tengamos que tomar como gobierno para que el policía esté mejor, no tengan ninguna duda de que las vamos a tomar”.
En la administración de Maximiliano Pullaro el clima de tensión y la penetración de las reivindicaciones causaron una inquietud que terminó ayer con el paquete de mejoras anunciado. Lo que es una referencia para el ámbito de la totalidad de trabajadores estatales, que mantienen con el gobierno un vínculo conflictivo, y que tienen para la semana próxima la primera etapa de discusión salarial en paritarias. Desde el lunes estatales, docentes y personal de salud pedirán una fuerte recomposición de poder adquisitivo.
Sobre las medidas policiales, Cococcioni se refirió al problema del desarraigo como motivante de los reclamos en el sector base de la pirámide policial, que son los suboficiales jóvenes, muchos de los cuales son oriundos del norte y prestan servicios en el sur de la provincia, que tiene 800 kilómetros de territorio entre ambos extremos. Por eso se lanzó la gratuidad de los traslados. “El problema del transporte tiene como raíz que cuatro de cada cinco agentes que ingresan a la policía son del centro norte y uno de cada cinco son del sur”, dijo el ministro.

La decisión aflojó las tensiones en escalada pero quedan pendientes, dicen los policías, otras reivindicaciones ligadas al servicio. Por ejemplo el cambio de régimen que pasó de 12 horas de trabajo por 36 de descanso con el que el gobierno dice haber bajado el ausentismo y mejorado estándares de prestaciones. “No implica ningún cambio del convenio en cuanto a máximo de horas sino que incluso las baja”, dijo a LPO un funcionario que está al lado de Pullaro.
La crítica de sectores policiales es que las 36 horas de descanso implican un problema con los viajes para los que están lejos de sus orígenes. Según el gobierno antes no había un régimen unificado de horarios, lo que se acordaba por secciones y jefes lo que generaba asimetrías, pero que muchas veces implicaba dos días de servicio por cuatro de franco, o 24 por 72.
La situación con el anuncio del plus se distendió y la actividad en todas las unidades regionales de la provincia es normal, indicó a LPO el gobierno, que considera un inicio de respuesta a los reclamos. Para sectores policiales que también hablaron con este medio la determinación no limitará los reclamos porque los beneficios son segmentados, no incluyen a la mayoría del personal y no impactan en el salario básico.